Historia del Centro Asturiano de La Habana de Gijón
Inicios: La emigración asturiana a Cuba.
El Centro Asturiano de La Habana comenzó su andadura en 1909 para orientar la emigración asturiana hacia la República de Cuba.
Sus fines eran fomentar y estrechar lazos de unión, amistad y fraternidad entre los naturales de nuestra región y sus descendientes de Hispanoamérica, proporcionando a sus asociados asistencia en sus enfermedades y lícito recreo en su casa social.
Constitución del Centro Asturiano de La Habana.
El 2 de mayo de 1866 se fundaba el Centro Asturiano en la ciudad de la Habana en Cuba, una modélica entidad en su tiempo que contribuyó a dar mayor realce al nombre de Asturias en la isla de Cuba, proporcionando una ayuda importante de carácter benéfico, con asistencia médica ejercida por prestigiosos profesionales en distinta especialidades.
Veinticinco años después se constituyó legalmente el Centro Asturiano de la Habana en Gijón.
Creación de la delegación del Centro Asturiano de La Habana en Gijón.
El 21 de febrero de 1911 se reunieron las personas designadas por el Centro Asturiano de la Habana en Cuba, para legalizar e inscribir en el registro la Delegación en esta Villa de Gijón.
Asistieron personalmente y por representación D. Donato Argüelles, D. Jesús Caneja, D. Juan Cabo, el presidente de la Sociedad “La Unión” D. Ramón Fernández y los directores de los periódicos locales “El Noroeste" y “El Comercio”.
Después de dar cuenta de las gestiones realizadas por la comisión, quedó nombrado el comité directivo de la Delegación y como Presidente D. Donato Argüelles (ex alcalde de Gijón), Vicepresidente D. Ángel G. Posada y Secretario D. Emilio Alvargonzález.
La Delegación del Centro Asturiano de la Habana en Gijón fue creada con el principal propósito de proteger y dirigir a los emigrantes que embarcaban para Cuba y para recibir a los que retornaban, faltos de salud en unos casos y de recursos económicos en otros. A unos y otros se les repatriaba por cuenta del Centro Asturiano de la Habana y se les facilitaba, además del pasaje en el barco, una cantidad en metálico no inferior a un salario de seis meses de la época.
Debido a estas gestiones se debe en gran parte el establecimiento de la escala regular y fija de buques de pasaje y carga con las líneas de América en nuestro puerto de El Musel, gracias a las cuales se llegó a conseguir que, al año siguiente de su constitución, o sea 1912, quedara establecida la línea fija de la “Transatlántica española para Cuba”.
A partir de esa fecha las demás compañías empezaron a establecer líneas que enlazaban El Musel con Cuba y otros puertos de América.
Los esfuerzos entonces se enfocaron a recabar de los poderes públicos la realización de obras en el citado puerto de El Musel, las cuales facilitaran el embarque tanto de pasajeros como de mercancías, hecho que contribuyó notablemente al crecimiento y consolidación de nuestro puerto, con gran beneficio para la ciudad y para toda Asturias.
Esta labor fue realizada con gran esfuerzo y constancia por parte de un grupo de insignes asturianos, entre los que son dignos de mención D. Donato Argüelles, D. José Fernández Castro y el maestro del periodismo asturiano D. Alfredo García (Adeflor).
Sede social de Begoña.
Después de la Guerra Civil, estuvo esta sociedad unos años reagrupándose y buscando local para desarrollar sus actividades, hasta que la iglesia de San Lorenzo, una vez reconstruida, dejó libres los locales provisionales del Paseo de Begoña 22 (antigua fábrica de chocolate). Para sede social se alquilaron la planta baja y la primera, ocupándose en 1944, siendo entonces Presidente D. Lino Emilio González, y adquiriéndose más tarde en propiedad en 1957, gracias a las notables gestiones de D. Severino Sánchez González y con aportación de todos los socios de la época.
Durante la presidencia de D. Severino Sánchez González en 1973 también se iniciaron las gestiones para la compra de la finca “La Torre” de Mareo.
Sede social de Mareo.
Posteriormente, y bajo la Presidencia de D. Isaac Vigil García, se compró la finca de Mareo y se realizaron las obras de adecuación de la misma, que fue inaugurada oficialmente el día 12 de octubre de 1974. Este acto solemne se celebró oficialmente con un homenaje de reconocimiento al ex presidente, y arquitecto de las obras realizadas, D. Antonio Álvarez Hevia, con una placa alusiva que aún se conserva.
En 1979, bajo la presidencia de D. Isaac Vigil García, se compró otra finca colindante de 12.000 metros cuadrados, con lo que la actual finca de Mareo ocupa una extensión aproximada de 60.000 metros cuadrados.
Con los ex presidentes, D. Severino Sánchez González y D. Isaac Vigil García, se cerró un ciclo importante de la sociedad, donde con gran esfuerzo de todos los socios y Juntas Directivas se adquirió un “gran patrimonio social”, garante de la vida de esta sociedad hasta el momento actual.
Posteriormente, los presidentes D. José Bernardo Díaz Braña y D. Ángel Luis González realizaron una revitalización, tanto de esta finca de Mareo como de la sede de Begoña, en interés y beneficio de todos los socios.
Del esplendor al ocaso de la sociedad.
La quiebra del bingo en la sede de Begoña dejó a la sociedad con una economía en precario y motivó un cambio sustancial en la marcha de la misma.
El presidente D. Daniel Prieto Alonso tuvo que hacer frente a un embargo sobre la sede social de Begoña, que acarreó una venta parcial del patrimonio de la misma, venta que fue aprobada en Junta General sin ningún voto en contra, a fin de poder acometer una renovación de los edificios sociales, tanto en el Paseo de Begoña, como en la finca de Mareo.
A pesar de contar con unas instalaciones remodeladas, el desgaste diario de llevar una sociedad y el no poder llegar a las cuotas de socios previstas, condujeron a que no se presentara a reelección D. Daniel Prieto Alonso.
Se convocaron elecciones en el mes de diciembre de 2002 y se presentaran dos candidaturas a la presidencia, una promovida por el ex presidente D. Ángel Luis González González y otra por D. Carlos Martín González, a quien los socios, por amplia mayoría, decidieron encomendar el futuro de este señero Centro Asturiano de la Habana como representante de la renovación generacional en él.
En esta tesitura nos movemos ahora, con un futuro que, a pesar de todas las vicisitudes, es de nuevo esperanzador gracias al apoyo unánime y la confianza que están depositando los socios en la nueva Junta Directiva.